✡ EDUARDO FERNÁNDEZ “Si contemplas una palmera susurrando al viento, recuérdame, porque mi alma eternamente ronda y ronda su copa” (E.F.). Papi, ya estás en la casa que el Señor preparó para ti, ya descansas en los brazos del Dios de Jacob, en quien creíste y honraste, descansas de tus trabajos, pero tus obras seguirán contigo. Siempre me decías, ¿cuánto vale un padre honesto? Gozaste de la confianza de todos los que sabían que siempre brindarías un servicio de calidad y seguridad y le pasaste una mano a quien la necesitó. Hasta pronto, papito, Shalom. Tu hija SARA