**FOTO**ANTONIO FERNÁNDEZ GADEA. Murió como vivió, luchando contra fuerzas superiores y sólo la muerte lo detuvo, aunque esta pobre victoria sólo venció al hombre de músculos y carnes y su fugaz instante, y hoy su memoria sobrevive pues cuando murió el hombre nació el tímido mito del retorno. Sus adversarios lo averiguaron y saben cuánto de cierto hay en ello quienes lo sobreviven, pues aún hoy continúan sus derrotas ya que sólo son nada de la nada y están en la peor de las tumbas, la del olvido. Al trasponer el umbral de la vida el sábado 29 de agosto del año 2008, está claro que muere el hombre y nace la leyenda, trasmutado ya a la plenitud de su destino como habrá de nacer y morir tantas otras veces en nuestra memoria: La de nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos. En la permanente búsqueda del derecho murió como vivió. Luchando implacablemente contra las fuerzas de la estupidez, la intolerancia, la ingratitud y la injusticia, sin desvanecimientos y sin pausas en la certeza inconmovible de su fe y de que es siempre posible ser mejores. Vayan estas breves frases de homenaje recordando Al Maestro ANTONIO FERNÁNDEZ GADEA. Quien cada día nuevamente nace perdurable: "Ni bien se descubre la hija de la mañana, la aurora. La de rosáceos dedos". Con el afecto de siempre, Nicolás Rafael Gaona Irún.