MIRTHA LILIANA OJEDA DE PAREDES. Carta al Cielo: Hola amor: Con tu permiso: Hoy quiero escribirte y recordarte. Te has ido para siempre. Yo se que no volveras. Pero...no lo quiero aceptar. Para mi. Nunca te fuiste. Siempre vuelves a mis pensamientos. Cuando los naipes vienen, bien o mal, cuando los hijos se portan bien o mal, cuando Cerro gana o pierde. Siempre estas en mis pensamientos. Te extraño. OLvidar? Como es posible olvidar. Olvidar? Como hacer para olvidar. Olvidar? Como, si fuiste lo mejor que me dio la vida. No puedo. Lo siento amor. Lo siento. Tu amor: Es como una luz que nunca se apaga. Tu amor: Es como una noche eterna, que nunca amaneció. Y...hoy que no estás. Todo salió al revés. Tu amor se fue más adentro. Y sigo esperando, tomando mi café en el Bar del Santa Clara, la respuesta de Dios. Por que te perdi? Tu, que estás en el cielo, cuida de mi vida en la tierra, que yo le pido siempre a Dios que te cuide en el cielo. Olvidar? El amor no se puede olvidar. Por más que ya no estés. Por más que ya no vuelvas. Es imposible olvidar. No sabes: cuanto te echo de menos. Cuanto te necesito. Cuanto te extraño. No olvides: Siempre te amé. TU RICAR.