MIRTHA LILIANA OJEDA DE PAREDES. Carta al cielo: Hola amor: Hola: salude al entrar a nuestro cuarto y mirar tu retrato. Busque tu mirada, busque tu sonrisa. Y...no la hallé. Tus ojos brillosos llenos de amor, tu sonrisa tierna se habian congelado para siempre. Y...solo existian en mis recuerdos y mi corazon. Mi realidad era otra. Ya no estabas conmigo. Te habias ido para siempre. La soledad es terrible. El silencio asusta. ¡Cuanto te extraño! Sigo sin creer. Dios: Por que? teniamos tantos sueños. Hoy: Hace 19 meses, lejos de mí, lejos de casa. Sola. Sin un adios. Sin un beso. Sin un reproche. Abriste tus alas de ángel, en un invierno de junio y me dejaste solo, solo con tus recuerdos. Desde ese día, estoy triste. Desde ese día el frío cubrio mi corazon para siempre. Desde ese dia la sonrisa sincera desaparecio de mis labios y el brillo de mis ojos solo vuelve cuando te recuerdo. Faltan 3 días para tu cumpleaños. Eras el mejor regalo que me habia dado Dios. Al despertarte a mi lado cada mañana, bajabas el sol para darme luz y esperanza a mi vida. Mi Dios: Hay tantas cosas que no entiendo. Mi Dios: Por qué la llevaste. O acaso? no entendiste que la amaba. No entendiste? que era mi vida, que era mi todo. No entendiste? que por ella, yo daría siempre más. Mi Dios: Yo soy tu hijo. Explícame por favor. Comienzan a apagarse las estrellas. Nadie puede detener este maldito tiempo. La casa ya está dormida. Voy a apagar la luz. Dios: Padre mío. Deja por favor que vuelva a mí, aunque sea entre mis sueños y que se quede conmigo para siempre. Mi Dios: ¡Que voy a hacer sin su amor!.Tu RICAR.