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Viernes 25.01.2008Alba Rosa Caballero Vda. de Arévalo
  • ALBA ROSA CABALLERO BAUZA DE AREVALO PARIS (CHICHA) Es inevitable este sentimiento de tristeza en el alma por la partida de mamá, es algo físico que domina todas nuestras fuerzas, pero es una tristeza extraña, en la que se mezclan en el corazón sentimientos de gratitud, recuerdos interminables, orgullo de ser sus hijos, pero sobre todo la certeza absoluta de saber que se encuentra en los brazos del Padre como corolario de una vida dedicada a amar a todos quienes pasaban por su lado. Primas, primos tíos, tías, amigos de ella y de papi, nuestros amigos que fueron los suyos, quiénes tuvieron la suerte de disfrutar de su siempre sana alegría, de su hospitalidad, de todo lo que implicaba su presencia, su belleza que venía de adentro; es inolvidable para todos nosotros. Aún enferma y postrada mamá era la más hermosa del mundo. Su despedida a mamá fue extraordinariamente cálida, absolutamente todos nuestros seres queridos, nos rodearon de afecto y no paraban de decir cuan importante fue "Chicha" en la vida de cada uno. Una de sus queridas sobrinas, escribió en su álbum: "El día en que brilló la estrella de Belén anunciando el nacimiento del niño Jesús, en esa misma fecha brillara también otra para nosotros con la misma intensidad, porque se llevó la estrella de nuestra familia para que desde allá nos ilumine eternamente". Creo que ese es el sentimiento unánime, que mamá nos supo trasmitir familia, amor, alegría y hasta belleza y elegancia natural. Realmente ha sido un regalo de Dios toda su vida. En medio de la inevitable tristeza, les invitamos a atesorar en el corazón, las largas meriendas compartidas, el cafecito servido en todo tiempo, su elegancia natural, su alegría casi infantil, su solidaridad, su patriotismo, su lucha contra su cruel enfermedad en la que nunca se dejó vencer, su firme e inclaudicable desición de mantener unida a la familia que incluye tanto su familia grande en que lo principal han sido sus primas hermanas, y sus cuñadas así como por supuesto la de sus hijos y sus nietos. Jamás olvidaremos y ni terminaremos de agradecer a todos sus médicos en especial al Dr. José Ferreira Niza, luchador incansable contra sus dolencias, los doctores, Lorenzo Elizaur, Daniel Constanzo, Eugenio Baez, sus sobrino Federico Lacarruba, y Alejandro Torreani, el Dr. Jesús Amarilla, el personal del Laboratoria Meyer y tantos otros que más que profesionles le atendieron con el corazón. Así como el acompañamiento espiritual del P. Meyer quien le asistió con la comunión en su casa con las señoras de la parroquia Virgen de Fátima. El acompañamiento del P. Antonio Cosp durante los difíciles 14 días de la terapia intensiva así como de todos los padres de Schoenstatt. En la tarea de nombrar a todos se corre el riesgo del olvido por la emoción que nos embarga, pero ustedes que estuvieron a nuestro lado, saben que están en nuestro corazón. “Gracias Señor por nuestros queridos amigos y familiares, gracias Señor por la vida de mamá, gracias por sus huellas”... y vamos para adelante! a transmitir su legado. Ese es el mejor homenaje. Al cumplirse un mes de su regreso a la casa del Padre sus hijos LUIS HUMBERTO, ROSA MARIA Y ROBERTO RUIZ DIAZ, MARIA CELESTE Y JESUS DOMANICZKY, sus nietos LUIS ANDRES, MAGALI, y JOSE MANUEL AREVALO KUNERT, LUIS HUMBERTO, Y ALEJANDRO AREVALO CABALLERO, ROBERTO, RODRIGO y RODOLFO RUIZ DIAZ AREVALO, FABIANA MARIA, SEBASTIAN Y GONZALO DOMANICZKY AREVALO, la recordarán en la Eucaristía HOY 25 de enero en la Parroquia NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCION de San Bernardino a las 19:00 horas. Agradecidos en DIOS.