OMAR BENÍTEZ RÍOS (Q.E.P.D.) La primera Navidad sin vos, para mí todo es diferente, ya no se te oye hablar, ya no se ve tu figura recorriendo por la casa yendo y viniendo como antes, ya nunca oiré más tu voz. Tu carácter alegre y contagioso se ha esfumado para siempre, solo quedará en nuestros recuerdos. Tu casa y tus plantas pareciese que todavía no se han enterado de tu ausencia, están hermosas siempre. Siento que me han arrancado un pedazo de mi corazón, una parte de mi vida murió con tu partida, ya que nada será igual. Te extraño y qué no daría por darte hoy un abrazo fuerte y decirte lo mucho que te quiero, como acostumbraba a decirte. Esta Nochebuena en la mesa tu lugar estará vacío, pero igual brindaremos contigo como siempre cuando suenen las doce campanadas, para que mi amor y mis recuerdos lleguen junto a ti en ese momento. Guía siempre los pasos y las decisiones de tu amada esposa, DODI, y de tus hijos, OMARCITO, ÓLIVER, ORLANDO y AYLEN. Te queremos mucho, mi amor, nunca te olvidaremos.