MARIO OSCAR VALLORY SALINAS (Q.E.P.D.) CHINGOLO: Yo sé que vos ahora estás en el estadio y en palco oficial con Coco en el lugar privilegiado como siempre quisiste estar en vida, el vacío que dejaste en mí, vos y yo solamente sabemos porque nadie puede saber el dolor que en mi ser existe con tu ausencia. Cómo hago cada día, al llegar de mi trabajo y no te encuentro en el balcón desde el mirador de los sucesos para que me sepas aconsejar cómo sobrellevar los problemas diarios, cómo hago a las 8 ó 9 de la mañana esperando tu llamada para que me preguntes por Tembeto y Lauri, cómo hago los sábados a las 18:00 hs. para encender el fuego para el asadito y compartir una ronda, y hablar de padre a hijo; de profesor a alumno, ni COCO que ahora ya está contigo me malcrió como vos. ¿Por qué, Comisario, me abandonaste? Profesor, este seguramente es el examen más difícil que me estás tomando y sinceramente antes de comenzar ya me aplacé, porque nunca te voy a poder olvidar y mucho menos resignarme a tu ausencia. Caminaré por la vida, hasta que algún día te encuentre en Guanajuato y poder abrazarte y decirte lo que nunca te dije: "TE QUIERO MUCHO, PAPA CHINGOLO". OSCAR DIAZ.