Al padre, al abuelo, al amigo, al ciudadano
Don IGNACIO CAVALLARO RE
Son días roturados, inmunes, dolientes, aunque solo fueran treinta desde que no habitás nuestro hogar.
Te recordamos con las palabras pronunciadas al despedirte:
"...Y es justicia no dejar vacio el podio ante el féretro de una persona que hizo de su vida una patriada. Sí, hizo mucho aunque en silencio, para que este Paraguay transcienda las fronteras llevando orgulloso un producto elaborado con insumos autóctonos, levantando así el mejor monumento que puede hacerse al país: promover su industria, haciendo parir de las entrañas humildes del pueblo, un elaborado casi artesanal con una impronta auténticamente guaraní"
"...Si hoy don Ignacio parte en viaje sin retorno por los caminos del infinito, nos deja su nombre, su laboriosa presencia, esa inquebrantable voluntad de hombre de bien que hizo del trabajo una cátedra diaria, y sus hijos, en elogioso esfuerzo, homenajean a su padre modernizando esa vigorosa industria nacional que ayer nomás fue nido y refugio de este precursor".
"...Y a la tierra que hoy lo recibe en sus entrañas, parafraseando a un poeta de la Grecia clásica, a la tierra le pedimos: "Sé leve sobre su tumba, porque este maestro del trabajo que hoy te entregamos, desgranó sobre tu superficie simientes de honestidad y progreso para su patria".
Tu hija María Alba, tus nietos Olga, Javier y María Livia y bisnietos.