MARIA ESTHER GARCIA DE RIVAROLA 26-12-1961 * 15-10-2005 MARIAN: Desde tu partida silenciosa, en una madrugada triste y lluviosa, y hasta ahora nos resulta difícil comprender y aceptar tu ausencia, por eso nos preguntamos siempre por qué ya no estás. Como mujer fuiste maravillosa y como madre, ejemplar. Como amiga, las que te conocieron y supieron ganar tu amistad no se pueden quejar. Gracias por todo lo que nos diste y seguís dando desde el lugar en que te encontrás. Muchos cambios hubo en nuestras vidas desde el momento de tu partida, pero lo que nunca cambiará es el amor que te tenemos, pues cada día te amamos más y más. Es imposible olvidarte porque aunque no estés presente, tu imagen, tu recuerdo, tu alegría, tu sonrisa y tu forma de ser perduran entre nosotros para recordarte. Ten presente que llegará el día en que estaremos nuevamente reunidos todos juntos para disfrutar de la vida como antes lo hacíamos. Por eso te pedimos que desde el Cielo nos protejas y nos envíes siempre muchas bendiciones para todos tus familiares y amigos. Tu esposo, JULIO, y tus hijas DIANITA, MARIA JOSE y PALOMITA, te recuerdan siempre y nunca te olvidan.