Servicios Fúnebres

Domingo 15.06.2014Otilio Espínola Fariña
  • *FOTO* OTILIO ESPÍNOLA FARIÑA (Q.E.P.D.) Cayó al terreno mojado y entre la hierba, arrodillado como su ausencia, sus ojos observaban la luna donde lo buscaba en la noche que dormía. Decían que se llamaba papá. Sabía que existía, pero su imagen y su voz no estaban, y no estaban porque se había ido, o porque nunca estuvo, mas en su anhelo se revolcaba; la soledad era oscura y sorda y se sentaba a esperar sentir hambre y sed. Le dolían tanto sus pies, caminaba de día descalzo o con alguna zapatilla dejada en el basural. Tenía frío y miedo, aún así lo buscaba incesante como persiguiendo las horas, en ese solo presente amargo donde no había recuerdos ni Dios. Y allí estaba... arrodillado en el parque observando la luna, buscando que su concepto tuviese un rostro, descubriéndole una voz en los sonidos del viento, y en el de los animales noctámbulos. En uno de esos días de andar buscando la vida en un pedazo de pan tirado escuchó decir: Que un padre protege, cuida y defiende, que enseña, abraza, acaricia y besa, que ama y hace hombres de bien. Y se preguntaba: ¿Por qué no estaba? ¿Acaso la culpa era suya? ¿Pesaba tanto proteger, cuidar y defender? ¿Pesaba tanto enseñar, abrazar, acariciar y besar? ¿Era tanto el peso del amor? ¿Y qué era eso de hacer hombre de bien? Y pidió perdón: -Por tener hambre y sed. Y decía: ¡Es mi culpa! Por no saber. Y decía: ¡Es mi culpa! Por necesitar sus besos y abrazos. Y decía: ¡Es mi culpa! ¡Perdón porque te invento, te pienso, te anhelo y te amo tanto! ¡Amarlo era lo que lo hacía vivir! Ese amor a su padre que se revolcaba en su ilusión frente al anhelo en el presente amargo. Lo seguirá buscando porque le hace bien. ¡Gracias por enseñarte desde el espacio en blanco a ser Hombre! Y se repetía... ''Soy un niño, pero soy un hombre'' Y desde ese hombre deseaba sembrar amor a quien naciera de él o a quien no. No sabía bien lo que era importante realmente, pero insistía en dar amor. Se acerca el invierno... y está cansado con ganas de dormir. Busca refugiarse entre algunos arbustos. Hoy es un niño que aprende a ser hombre, el día de mañana le abrirá o le cerrará las puertas. Y una vez más antes de bajar sus persianas, dibujaba el rostro de su padre en tanto sonreía, envuelto en el calor de la familia que se inventaba cada día al despertar. ¡Hasta mañana, Papá! E.A.T. Tu Hijo. Carlos Otilio.