JUSTO PASTOR “JUNIOR” ¡Feliz cumpleaños, hijo mío! Hijo: ahora ya tienes bajo un ciprés celeste un lugar de silencio abierto hacia el milagro. Habitante de un sitio sin memorias de angustias ni ajadas añoranzas. Tú ya pueblas comarcas donde no existen miedos, dudas, desesperanzas, ni en las venas amargas, dolores arraigados o tristes remembranzas. En la casa impaciente de pasos extraviados, queda inserta en el aire la imborrable presencia que dejó tu legado. Y yo garabateo mis palabras de adiós en las olas del viento, por si acaso la brisa las lleve a tu lado. Bajo el frío sepulcro, mi amor es una manta tejida con nostalgias que amarro cada noche en muelle de naufragios. Mientras busco algún verso que te abrigue del viento y trenzo tus recuerdos con lazos de violetas. No tengas miedo, hijo, cuando la noche venga, mi oración será un puerto y puedo asegurarte que allí donde te encuentres tú sentirás que te amo ¡Eres eterno en mi corazón! Felicidades, hijo querido. Tu mai OLGA, que te adora.