JOSÉ AGUSTÍN BRUNSTEIN RIVEROS (PEPE)
(Q.E.P.D.)
No llores si me amas. Si conocieras el Don de Dios y lo que es cielo. Si pudieras ver desarrollarse ante tus ojos el horizonte, los campos y los nuevos senderos que atravieso.
¡Si por un instante pudieras contemplar como yo la belleza ante la cual las bellezas palidecen!
¡Cómo!... ¿Tú me has visto, me has amado en el país de las sombras y no te resignas a verme y amarme en el país de las inmutables realidades? Créeme.
Cuando la muerte venga a romper las ligaduras como ha roto las que a mí me encadenaban, cuando llegue un día que Dios ha fijado y conoce, y tu alma venga a este cielo en que te ha precedido la mía, ese día volverás a verme, sentirás que te sigo amando, que te amé, y encontrarás mi corazón, con todas sus ternuras purificadas. Volverás a verme en transfiguración, en éxtasis, ¡feliz!
Ya no esperando la muerte, sino avanzando contigo.
Que te llevaré de la mano por senderos de nuevos de Luz... y de Vida... ¡Enjuga tu llanto y no llores si me amas!
Te extrañamos y recordamos con el amor de siempre.
Tu amada familia. ESPOSA, HIJOS, HERMANO, SOBRINOS, NIETOS y AMIGOS
elevamos una oración en tu nombre en un aniversario más de tu partida. Con eterno amor.