PEDRO IGNACIO AGUINAGA CANDIA (1 de marzo de 1956 - 12 de abril de 2010) IN MEMORIAM “Ahora que no estas más junto a mí”. Hace un año que nos dejaste y cada día me hacés más falta, Papá querido. Desde el momento que te vi partir de mi lado ya nada fue igual. Recuerdo que me invadió la impotencia. Recuerdo que grité y el dolor se apoderó de mí. En ese momento recordé todo lo que hiciste por mis hermanas y por mí. Que toleraste mucho nuestro carácter, y en especial el mío, porque querías que yo fuera un hombre de bien y me preparaste para el mundo. Ahora que no te tengo conmigo me doy cuenta de lo mucho que me enseñaste. Trato de seguir tu ejemplo, pero... Papá, ¡qué difícil es todo sin vos a mi lado! Sé que estás en un lugar mejor junto a Dios, junto a sus ángeles. En un espacio tan grande que es el Paraíso, donde sé que algún día nos volveremos a encontrar. Te pido que ilumines mis pasos, que no desfallezca ante las adversidades, que me des fuerza para seguir adelante, que protejas a todos los que amo. Te extraño mucho, Papá. Te amo tanto... gracias por todo. Que Dios te tenga en la gloria. A un año de tu sentida desaparición, te recuerdo vivo en mi corazón. Tu hijo: Pedro Ignacio Aguinaga Báez.