FABRIZIO BISSO RIQUELME FABRIZITO, pedacito de mis entrañas, ángel adorado, estás aquí a mi lado por siempre y para siempre. Gracias por quererme, por cuidarme, por mimarme, por estar donde estás.¿Qué sería de mí sin vos? ¡Sin tu presencia inmensa y sutil que me llena la vida! Un día como este, ya muy lejano, pasaste fugazmente por la vida para llegar al cielo y desde allí ser la esencia de mi vida. “No, no te has ido, golondrina viajera, las aves vuelven al llegar el verano. Vuelve y enciende los lapachos floridos, el suave aroma del jazmín enredado...”. Tu MAMI.