WALDINO ANASTASIO ARCE UGARTE (Q.E.P.D.) No podré jamás dejar de pensar en ti. Fuiste mi vida, mi todo. Como olvidar a mi cómplice, compañero, esposo y amante de mi existir. Tu muerte no será para mí causa de olvido. Caminamos tantas batallas, tantas victorias de la mano siempre juntos. Aprendí a cuidarte, colocarme entre tu cuerpo y suelo. Aprendí a adivinar tus pensamientos y el más mínimo de tus gestos. Te amé entera y sin fisuras, con la tranquilidad de dar amor a quien te ama. Tan flaquito, tan débil, tan hueso (mi pirú) te arropé cada día con tus frazadas preferidas y te abrigué con este amor tan infinito, tan a cambio de nada. Te protegí con todo mi amor, día y noche, semanas, meses y años. Te prometí ir a Villa Florida si mejorabas... Te prometí y lo cumplí. Luchar contra tu enfermedad, acariciar toda tu piel de las agujas que te perseguían. Custodié mis sueños con el tuyo, paré mi vida para dedicártela. Fui también tu única familia, la que siempre estuvo a tu lado hasta el final, la única que te valoró, dio amor y consuelo. La única que acompañó tu cuerpo sin vida hasta convertirte en polvo. Soy la que cumplió contigo hasta el último de tus deseos, de llevarte a tu amado río y el cielo, el agua y Dios fue nuestro testigo. Tu esposa GABRIELA NAZARETH AQUINO DE ARCE.