JUAN BENIGNO CASTILLO (CHALO) Regresó a los brazos del Señor el 7 de abril de 2009 A SEIS AÑOS SIN MI PAPITO. ¡El abismo de la muerte no impide que me escuches, padre mío! Cuando partiste, en nuestro hogar tranquilo todo mudo quedó, todo sin vida, pero tu imagen encontró un asilo: mi pobre corazón, nunca te olvida. Aún te contemplo con amor profundo; aún te escucho, te adoro, sí, ¡te adoro! ¡Sola no estoy! ¡Camina por el mundo la sombra de tu espíritu, conmigo! ¡Cuán dichosos instantes a tu lado: olvidando del día los enojos, todo lo contemplaba iluminado por la lumbre tranquila de tus ojos! Cuando ya el sueño halagador venía, me mirabas con último embeleso... Tu mano con amor, me bendecía... Después dejabas en mi frente... un beso. Hoy, a seis años de tu partida, te digo, papito, ¡venid, dadme un consuelo, aliviad el dolor de mis heridas! ¡Hoy, papito, te sentí llegar! Mi mente absorta caminar en la alcoba te sentía... Verte no pude pero ¿qué me importa?... ¡Con los ojos del alma te veía!... Te acercaste: tus brazos me estrecharon... tu mano me bendijo, dulcemente... ¡Con ternura, tus labios estamparon un beso de dolor, sobre mi frente!... Sé que tu bendición a darme vienes. No lo puedo dudar, me amaste tanto como yo te amo a ti, papito mío... Con eterno amor, de tu hija GRACIELA.