IN MEMORIAM
Mayor (SR) Virgilio Candia Romero (27-XI-1921//31-VIII-2009), hijo de Fabriciano Candia y Carmen Romero, fue en vida un ciudadano ejemplar, austero y de gran sencillez. Sus actos demostraron un profundo amor y respeto a su patria, marcados por una estricta disciplina devenida de la milicia, carrera que abrazó con inusitada pasión.
En medio de las penurias de su niñez, ingresó a los 14 años en la “Escuela Militar Francisco Solano López”. Egresando en 1941, se incorporó al Ejército Paraguayo con las más altas calificaciones. Como joven y romántico militar en la plenitud de su vida, fue inaugurado como combatiente en la revolución del ’47 para defender al Partido Colorado. En tal ocasión, con el grado de Teniente, estuvo al mando de un escuadrón de morteros con cuya tropa efectuó a pie la marcha y contramarcha entre Asunción y Concepción, cruzando en dos ocasiones el Aguaray.
Luego, en el arma de Caballería, desarrolló con vigor y sapiencia todas sus luces como oficial profesional hasta que en 1949 fue nombrado Comandante del Regimiento Nº 3 “Coronel Mongelós”, asumiendo posteriormente por el periodo 54/55 el cargo de Comandante de la 1ª División de Caballería con asiento en Ñu Guasu. Para el acceso a la misma, a lo largo de 2 km., imaginó el trayecto bordeado por eucaliptos (túnel natural), transformándose con el tiempo en una emblemática escenografía ecológica.
Marcado por el régimen dictatorial de Alfredo Stroessner, a partir del puch del 21-XII-1955 padeció un retiro forzoso de las FF.AA., siendo desde entonces perseguido tenazmente por el sistema, circunstancia en la cual sacó a relucir todo su temple de soldado y gladiador.
Como su padre -líder colorado de Itaugua durante los largos años de llanura del partido-, con ahínco, disciplina y denuedo, logró sobrellevar décadas de asechanzas, intrigas, marginamientos y laceraciones de toda índole. En medio de las más agrias vicisitudes, con meticulosa paciencia, consiguió desplegar sanas inquietudes y planificar su actividad en la vida civil como ciudadano común, donde demostró a cabalidad su gran voluntad emprendedora.
Con la orientación y el ejemplo de su madre, se consagró al comercio y en 1961 inauguró la Estación de Servicio ESSO situada en la esquina de las Avdas. Eusebio Ayala y Choferes del Chaco y en 1972 la ubicada en la confluencia de Av. Félix Bogado y Av. General Santos. Del mismo modo, construyó e inauguró en 1980 el Edificio “Doña Carmen” (en homenaje a su madre), cito en la Av. Eusebio Ayala y 12 de Octubre.
Como destacado “estacionero”, fue fundador y presidente de APESA (Asociación de Propietarios de Estaciones de Servicios y Afines) por varios periodos, y bajo cuya administración fue adquirido el local propio de la entidad. Además, con una decena de antiguos asociados idealistas, mediante el ingenio y el sacrificio, lograron por primera vez en el país, romper el monopolio extranjero en la explotación y distribución del combustible derivado del petróleo, erigiéndose como ideólogo y fundador de la Empresa COPETROL, creando al mismo tiempo su emblemático eslogan: “Es paraguayo, apóyelo”.
En 1985, unido a sus hijos, impulsó la creación de la empresa Pintucenter SRL, el centro de la pintura, importadora y representante en el Paraguay de varias marcas internacionales del rubro. Siguiendo metódicamente el trazo de sus pasos, en el año 2003 funda su última empresa, la matriz Vircan SA. En su militancia social y deportiva, alcanzó la máxima calificación de socio vitalicio en el Touring y Automóvil Club Paraguayo, Jockey Club del Paraguay y el Guaraní, club de fútbol.
Integralmente fue un ilustre habitante del Paraguay, recto y formal, caracterizado por sus pensamientos, agallas y pragmatismo. Dejó un legado de principios y normas de vida para la convivencia de su familia y la sociedad.
Y a los 87 años, al momento de entregar su alma al Señor en el último suspiro, el conspicuo cuartelero llevó mano a la visera y cuadrándose firme ante el comandante supremo, con voz de mando exclamó: “misión cumplida”. Le sobreviven su esposa Lidia Ester López Sarubbi, sus hijos Alberto, Carlos Jorge Washington, María Carmen, Nancy Beatriz, José Antonio, José Javier y 17 nietos, quienes abrazan su causa para seguir transitando por tan ecuánime senda.
EPÍGRAFE: Montado a su caballo “Aborigen”, el comandante de la 1ª División de Caballería Mayor Virgilio Candia, encabeza el desfile militar llevado a cabo el 15 de mayo de 1955.
Mayor (SR) VIRGILIO CANDIA ROMERO (Q.E.P.D.) Su esposa, LIDIA ESTHER LOPEZ SARUBBI DE CANDIA; hijos y nietos invitan al final del triduo de misas a oficiarse en su querida memoria hoy, domingo 6, a las 19:00 hs., en la iglesia San Cristóbal (Denis Roa y Del Maestro). Dios bendiga vuestra presencia.