ABRAHAN IGLESIAS OJEDA (Q.E.P.D.) Inventaste para mí un apodo, me encanta, la adoro. Aunque no fuera de pila; para mí, el mayor tesoro. Pátol: en vez de abuela. En tu pequeñez ideado, ¡la alegría me inflaba grande! cuando: Pátol... me gritabas. El cielo entre tus labios: cual plegaria colocada, prodigioso sentimiento; tu corta vida sellara. En el uso de tu invento; alguien, Pátol... me llamara, bálsamo a mi pena, te sentiré, no te acabas. Sabe Dios por qué en su trono a mi nieto me lo lleva, me quedo mirando la aurora, por si en su destello estuviera. PATOL. En tu memoria, ABRAHAN: Tu abuela GREGORIA DE IGLESIAS.