ROSARIO GALEANO DE VARGAS (Q.E.P.D.) MAMITA QUERIDA: Hoy, al cumplirse un mes de tu triste partida, estamos llorando todos tus familiares, amigos y vecinos. Te busco por todos lados esperando encontrarte, pero todo es en vano. Trato de encontrar una explicación, pero no la encuentro. Te extraño mucho, porque llego en tu casa y no estás en el lugar donde siempre te sentabas esperando que uno de tus hijos llegue; la casa está vacía sin tu presencia, todos tus hijos estamos desorientados sin saber que hacer. Espero mamita, que donde estés nos guíes como siempre y nos dé fuerza para cuidarle a Papá, que nos necesita. Me despido de vos, Mamá, esperando tu bendición como siempre a Papá, a todos tus hijos, nietos, nueras, yernos y sobrinos. Descansa en paz. Tu hijo: ALETO. Invitamos a todos los parientes y amigos, a la misa que se llevará a cabo en la iglesia Virgen de los Dolores, hoy 3 de noviembre a las 19:00 hs. Dios bendiga vuestra presencia.
ROSARIO GALEANO DE VARGAS (Q.E.P.D.) UNA CARTA PARA MI MAMA ¡Hola mamá, hola Cheli! (como te decía mi papá). Nunca me imaginé cómo serían los días sin vos y hoy hace un mes que fuiste de viaje al lado de Jesús y la Virgencita de Caacupé. ¿Sabés por qué te digo viaje? Porque tu gran amor, tu único amor, el que compartió contigo 68 años de felicidad y de bendiciones todos los días me pregunta por vos, y yo le digo que estás de viaje, nunca le voy a decir la verdad. Perdona mi mentira, pero es una mentira de amor, porque si él supiera que ese viaje es sin retorno se moriría de pena, no aguantaría tanto dolor, tanto sufrimiento. Su corazón es el de un viejecito lindo de 86 años y por tanto es un corazón débil. Yo sufro, me retuerce el dolor, no solo porque he perdido a mi madre, sino también a mi amiga, a mi compañera, a mi confidente, a mi consuelo, a mi fuerza; es decir, toda mi vida eras vos. Siempre te preguntabas qué iba pasar con papá cuando ya no estés y te preocupabas quién le irá a cuidar. Hoy te contesto: El está conmigo, a mi lado, es tu continuación, es mi amor, es mi fuerza, es mi consuelo, es mi fortaleza. Gracias, mamá, por darme siempre la oportunidad de cuidar primero de vos y ahora de mi papá. No es un compromiso, ni una obligación, es la devolución del gran amor que me dieron. Por último: Te cuento que floreció tu jazmín y su aroma se siente en toda la casa, ese aroma es el tuyo para decirnos que no te fuiste, que siempre estás aquí con nosotros. Solo me queda decirte que te amo, que te voy a amar siempre y espero algún día emprender ese viaje a tu lado y volver a ser feliz. Tu hija FATIMA VARGAS y tus nietas FATIMA y YAMILA.