ERNESTO RODRÍGUEZ (Q.E.P.D.) Dicen que las alegrias, cuando se comparten, se agrandan; en cambio, con las penas pasa al revés: se achican; tal vez lo que sucede es que al compartir lo que se dilata es el corazón y un corazón dilatado está mejor capacitado para gozar de las alegrías y un mejor defendido para que las penas no nos lastimen por dentro. La muerte no nos roba a los seres amados; al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo, la vida sí que nos los roba muchas veces y definitivamente. El que muere simplemente se adelanta, porque para allá vamos todos, y además lo mejor de él, el AMOR, sigue en nuestros corazones. No vivas para que tu presencia se note, sino para que tu falta se sienta. ¡Feliz cumpleaños! Tus nietos: LAURA y LUIS.