PEDRO OSMAR RIVEROS (Q.E.P.D.) Hijo: Un año ha pasado sin tu presencia, y en todo este tiempo solo pasé pensando por qué te fuiste? Llorando con angustia, pena y tristeza me perdí en el tiempo. Tal vez no merecía tener un ser tan puro, bello como vos y sin embargo estuviste, me regalaste dieciséis años de alegría y felicidad. Solo fuiste un pasajero que eligió ser hijo mío este tiempo, y yo creí que me pertenecías. Debí agradecer cada minuto tuyo y agradecerte por siempre por detenerte dieciséis años conmigo. Hiciste que creciera contigo como madre, te dí más cosas materiales que cariño, y al irte me demostraste que no necesitas nada, que nada iba a retenerte conmigo y que no llevabas más equipaje que el encanto que tenías dentro, ese tesoro no tiene envoltorio. Yo era muy orgullosa de vos y con vos, eso también está mal, debí ser humilde contigo por tenerte, pero fallé, ahora ya no importa, ya hiciste la parada en la Tierra, y yo fuí la elegida como madre, para llevar adelante este dolor tan grande que no se puede explicar con palabras, el dolor del alma. Ahora debes estar volando tan alto y brillando tanto como el sol, tal vez recuerdes que aquí en la Tierra hay una mujer que llamaste mamá, y que te ama tanto, por el solo hecho de haberte tenido, muchas gracias y serás por siempre el hijo de mi alma y mi amor eterno. Te quiero hijo mío. Si alguna vez nos cruzamos en algún lugar y me reconocieras, solo te pido un abrazo, te extraño tanto mi hijo, bueno me quedo aquí para cuidar al resto de la familia. Te extrañamos por siempre. Tu madre.